música, tecnología, cultura libre y sonidos por dentro
Hace algunas semanas, comentaba con Arturo Villela (para variar), sobre la magnífica música "pop" de concierto a la que una población aunque fuera reducida, tenía acceso en la Italia del siglo XVIII. La idea me atravesó la cabeza al estar escuchando algunos de los conciertos de L'Estro Armónico de Antonio Vivaldi, grabados por la increible Europa Galante de Fabio Biondi (VMD 5 45315) en aquella legendaria llegada a Virgin Records.
Si bien la definición de la música pop necesita de los pilares conceptuales de la posmodernidad para sobrevivir, el término no tiene porqué no funcionar para el ingenioso Vivaldi y su gran cantidad de música ligera, de una belleza inconmensurable pero finalmente, "pop" - preparada para el goce de los públicos sin mayor complicación. Aunque la obra de "el cura rojo" no se limita a eso, nuestra conclusión fue: "qué buen pop se escribía en el siglo XVIII".
Haciendo una analogía con el consumo cultural contemporáneo, y pese a que a Arturo Márquez se les escucha quejarse de la casi única e inminente asociación que su obra tiene con el danzón, me parece que los alcances de gran parte de su obra, le merecen el reconocimiento de "uno de nuestros mejores compositores de música pop orquestal en México".
Un Auditorio Nacional abarrotado, recibió el pasado 4 de abril al grupo de funk totalmente pop, Jamiroquai. El concierto satisfizo las perversiones de todos los amantes del dance-floor en masa, con los excelentes grooves de la banda y la más o menos tolerable extrafalariedad de Jay Kay, líder y vocalista del grupo.
Las eternas barras dobles (repeticiones) de sus canciones, energizaron a una multitud que coreo letras o improvisó balbuceos que igual sirvieron para la experiencia gregaria.
Una sesión de improvisaciones el pasado martes 4 de abril, que renunció a inscribirse en las tradiciones europeas de concierto, logrando una filiación sutil pero muy firme con las músicas de otras tradiciones sonoras. Bajo el escenario, un público principalmente joven pero de distintas proveniencias, con los oídos más tradicionalmente educados y renuentes, o más obsesivamente postmodernos... todos siguiendo una ejecución guíada por el momento, el virtuosismo instrumental, y un paradigmo algo innovador en el casi vacío Teatro de la Ciudad, México D.F...
En una de las atípicas ocasiones que suele provocar RADAR como parte del XXII Festival de México, el violinista inglés Irvine Arditti interpretó hoy la enorme obra para violín solo "Freeman Etudes" del compositor estadounidense John Cage. Como también es costumbre en esta sección del festival, el Anfiteatro Simón Bolivar en el corazón del Centro Histórico de la Ciudad de México estuvo casi repleto pese a la dificil estética setentera de la obra.
El día de hoy, la temporada programada por la Sociedad de Concertistas Manuel M. Ponce trajo a mi querido amigo Mauricio Ramos al escenario de la sala Ponce en el Palacio de Bellas Artes. El programa fue absolutamente atípico en la dieta del recinto, al incluír una cuarteta disímbola y equilibrada de compositores: Alban Berg, Helmut Lachenmann, Chopin y Schumann; dos del siglo veinte, dos del diecinueve.
El concierto comenzó con suma puntualidad, y el Steinwey & Sons sonó como siempre, delicioso. Mauricio dio un espléndido concierto. Yo no pude sino escuchar la segunda mitad del recital: Chopin y Schumann (que por cierto fueron obras tonales que hacía muchos AÑOS no le escuchaba a Mauricio en piano solo).
Comentarios recientes
hace 1 día 7 horas
hace 1 día 7 horas
hace 1 día 7 horas
hace 1 día 23 horas
hace 3 días 22 horas
hace 4 días 14 horas
hace 1 semana 4 días
hace 2 semanas 4 días
hace 4 semanas 2 días
hace 4 semanas 5 días