Arditti toca Cage en México : Freeman Etudes

En una de las atípicas ocasiones que suele provocar RADAR como parte del XXII Festival de México, el violinista inglés Irvine Arditti interpretó hoy la enorme obra para violín solo "Freeman Etudes" del compositor estadounidense John Cage. Como también es costumbre en esta sección del festival, el Anfiteatro Simón Bolivar en el corazón del Centro Histórico de la Ciudad de México estuvo casi repleto pese a la dificil estética setentera de la obra.

El evento fue precedido casi media hora antes por una charla introductoria a cargo de David Nicholls, quien abundo en la relación de Cage con el virtuosismo. A pesar de su imprecisérrimo traductor, la ponencia de Nicholls estuvo muy bien colocada a nivel informativo; no obstante, el formato de presentación no resultó suficiente para asistir a un público a través de la obra. La charla fue más bien una disertación interesante de Nicholls que bien pudo haber esperado mejor ocasión o ya bien, mejor lectura a través de sus propios textos. Muy poco se trató el tema de la obra a interpretarse esa noche.

De tal forma, comenzó la obra sin que muchos de los presentes estuvieran listos para enfrentarse a uno de los Cage más radicales en el empleo de técnicas organizativas. No obstante, el dominio de Arditti sobre el instrumento dejó caer las mandíbulas de los presentes. Una plaethora de técnicas de ejecución (jamás había visto tal cantidad de ellas en una sola obra). Más de 70 minutos de música.

Avanzada la mitad de la obra, la dificultad de ejecución incrementa en nuevos sentidos. Con relación a esto, cabe mencionar que, los Freeman Etudes, fueron originalmente compuestos para el violinista Paul Zukofsky. Sin embargo, Cage abandonó la obra pues había resultado imposible de tocar. Imposible hasta que Irvine Arditti puso sus manos sobre ella, probando entonces que sí era ejecutable, y además motivando a que Cage terminara la pieza casi 20 años después, con todavía más dificultades para el intérprete.

KUDOS para Arditti y RADAR, COCOS para su departamente de planeación educativa y didáctica, que quizás pudo hacer una mejor labor con la charla de Nicholls. Un concierto memorable para 2006, que nos transportó a los setentas, cuando Cage podía llamar la atención componiendo con una estética indescifrable pero complaciente para los evasores de la lógica musical tradicional. Ni hablar, Cage tiene una función súmamente importante en la evolución de las técnicas compositivas, y una muy relativo en mi fonoteca :-)

"Qué bueno, en verdad qué bueno que ya pasaron los setentas no muchachos..."


NADA MÁS POR NO DEJAR DE MENCIONARLO: Han pasado cuatro años desde que en un evento análogo en el mismo recinto, RADAR logró que una multitud enardecida tratara de derribar una puerta para poder escuchar los tres libros de estudios para piano de György Ligeti en manos de Pierre-Laurent Aimard.

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