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Creciendo Juntos.

Creciendo Juntos, por CaliopeMás licencias poéticas en el sonoblog para quién camina muy junto, pero muy junto a mi:

Como impulso eléctrico tus hombros
tocan la nariz
como maderas y musgo
y como flores de ajo
sólo sabe de colmillos
y humedad
que en el último suspiro
se apodera
recordó mi mejilla;
celebra sólo
y estás
repletos los gozos después aquí
ahora bajo resplandor
de la cueva y el rito...
tomadas nuestras manos.

Apreciados lectores, este ventajoso momento "inspiracional" lo escribo para mi linda badu, apelando claro a lo comprensivos que son Uds. conmigo.


No dejo de mencionar cómo ilustré este envío: "Creciendo juntos", una pieza de la talentosísima CALIOPE, que hoy me ha significado muchísimo. (Te lo agradecemos por seguro)

"Sobre la dulce esquizofrenia de las hadas" (II)

Más sobre aquel relato. Me vuelvo a autocitar, lectores del sonoblog:

"En el tema de las hadas, desde siempre, hay pocas explicaciones metodológicas, y mucho menos las hay cuando se busca entender como funcionan sus rituales de seducción y apareamiento. Ahora revelaremos un temible secreto...

Para seducir hadas, la verdad, es que hay que recurrir a un sistema fuera de todo imaginario. Algunos autores nos trataron de convencer que las hadas y otros personajes eran felices sabiéndonos imaginativos, lectores y mitómanos. Pues "nel". Esa fue una treta obvísima en benefició de la industria de los libros de cuentos.

ERDE. Catártica.

Estimados lectores del sonoblog, violentando un poco nuestra línea editorial (a estas alturas más falseada que un predicador sudamericano en cadena nacional), presentamos un vídeo catártico que personalmente me ha ayudado a enfrentra una noticia...

Frank N. y su productora NOEXIT, publicaron hace poco su película dancística "Erde" (Tierra), tercera parte del ciclo "Kleine Meditationen über drei Elemente" (Pequeñas meditaciones sobre tres elementos). Aquí la obra completa directamente de manos del artista para YouTube. Bailan Chrystel Guillebeaud, In-Jung Jun y Geraldo Si.

Personalmente uso esta obra, para el momento preciso en que me entero que un querido amigo, ha contraído una enfermedad que de no tratar de inmediato lo apartará de nuestro lado... FORZA.

"Sobre la dulce esquizofrenia de las hadas" (I)

Aquí un fragmento flagrantemente autocitado, que espero cobre sentido más adelante, en posts consecutivos con este mismo título. Gracias a natrablume por la provocación.

"Sobre las esquizofrenias dulces de las hadas."

Para los que son sensibles a las cosas que no se ven tan facil... las hadas existen.

Para percibir su existencia se necesita saber guardar silencio, después de la biblioteca o después del Bulldog. O de plano, tener suficiente respiración como para escuchar música de Piazzolla a las 4 de la mañana explotando en un espasmo ultrasexual.

CEFERESO Live! Mucho que sentir.

Hace aproximadamente un mes Carlos González (guitarra) llamó a mi teléfono móvil para pedir que me uniera a una "banda" de Rock, inventada exprofeso para tocar para las internas del Centro Femenil de Readaptación Social. Carlos, su hermano José Luis (batería), Hugo (bajo), Carlos Santos (guitarra) y yo (teclados) seríamos la alineación para ese día.

De esa forma, accedí a revisar las partes de teclados de un puño de canciones de rock (jamás había tocado esos "covers"; NOTA: no compren partituras de rock, transcriban Uds. mismos, es mucho mejor) que circulaban entre The Doors y Van Halen hasta Metallica y White Stripes. Así, el viernes 8 de este mes tocamos para las internas, llenos de frío (lleno de bacterias en mi caso), y súper llenos de energía.

50 años del disco duro... ¿Cuál fue tu primer disco?


En la constante evasión de escritos pendientes y con el afán de inyectar algo de candor al blog en medio de días súmamente ocupados, leo en news.com y ahora en Cofradia, sobre el 50 aniversario del primer disco duro.

Recuerdo con nostalgia que hace más de 20 años, con ayuda de mi padre, instalé mi primer disco duro: un Seagate (ISA) de 40 megabytes a bordo de una Commodore, IBM PC que atesoraba 640Kb de memoria. Una máquina excelente (antes propiedad de mi tía) que me encargué de desarmar sin piedad algunos años después y que ahora recuerdo con mucho cariño. Aquel disco duro que todavía debe vivir oculto por ahí, fue un regalo de mi padre que, entre otros tantos regalos suyos, agradeceré toda la vida...

¿De qué tamaño fue su primer disco duro?

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