música, tecnología, cultura libre y sonidos por dentro
Marcel L'Herbier es sin duda uno de los directores consenditos para el sonoblog, en el quehacer de las grandes pantallas francesas de los años treinta. No quisiera decirlo así, pero L'Herbier resulta uno de los pioneros de múltiples recursos de la narrativa cinematográfica.
No hablaré más de él porque la verdad he visto a penas unas cuantas de sus películas; en total son más de 50 según el siempre impreciso IMDb. (Guardo un recuerdo increible de alguna vez que llegué tarde al Cine Club Música, y me recibió un emplazamiento maravilloso en grúa sobre el rostro de Gaby Morlay.)
Pues aquí, una realización de L'Herbier filmando a otro mounstro: el pianista Alfred Cortot. Sobre él poco hay que decir... la ejecución será suficiente información. Los une la deliciosa realización en 1936, de una cinefonía de E. Vuillermoz, un alumno de Ravel por cierto. El motivo, tres de las seis piezas de la suite para piano solo de Claude Debussy, Children's Corner (El Rincón de los Niños).
Una noche La Pérez y yo lloramos cuando lo vimos. Hoy lo publico en el sonoblog para compartirlo con mis lectores apreciadísimos siempre, y con toda la Arena. Que sirva de celebración tardía del 30 de abril ;-)
Mañana, como estaba planeado regreso a estudiar piano y me ha venido muy bien recordar a Nora, la gatita pianista. Para quienes no la conocen, aquí uno de sus vídeos. Me parece francamente conmovedor.
(De nuevo gracias Gaby.)
La confianza de que algo estará ahí cuando quieres que esté ahí puede ser como para Britten, la historia de tu vida creativa. Aquí John Harbison, compositor estadounidense, operista principalmente, habla con serenidad al respecto:
Vía BigThink
¿Blogueando a minutos de las carreras de fin de año? Claro que sí.
Aquí lo que canto minutos antes de las manecillas juntas:
Mi estancia en Vancouver hace un tiempo me hizo conocer a los Fiery Furnaces. Músicos que quizás no conozcan de armonía funcional, pero de música ¡saben y mucho! Su talento es tremendamente peculiar. A mi, me cautivaron desde el primer momento y, cuando hablo de "grupos indie" en la música popular me refiero a cosas como estas. Particularmente ésta es la más convencional de las piezas de su más reciente álbum, pero HOY LA COREO A TODO PULMÓN ;-)
Pues sí, me toca un cambio importante en la vida, así que no hay nada como reirse así. Aquí la letra de la canción.
Heartbeats es una canción incluida en Deep Cuts (2002), primer álbum de la banda The Knife. La canción, armada sobre percusiones secuenciadas a las que uno sólo es afecto bajo estrictos influjos de sustancias tóxicas, y dotada de un vídeo incoherente so pena de experimental, no pudo recibir la venia de las Grandes 4, y por tanto no dejó mucho dinero. Fue José González, el chico de este vídeo, quien reinterpretó la letra de la canción llegando, me parece, a su nostálgico y más legítimo contenido emocional. Desde ya la canción conquistó a los seguidores de González para después llegar a la esfera mediática, cuando Sony la incluyó en un famoso comercial para televisiones de alta definición, el anuncio de las pelotitas. Se convirtió en un hit, y González saltó al Big Track de los Big Four logrando que hasta el olvidado disco de The Knife fuera reeditado en 2004.
Tengo la sospecha de que mi gusto por la música de Chopin es oscilatorio y senoidal. A los 15 años era mi adoración, a los 25 recibía mi más profundo odio. Períodos de 20 años. El día de hoy parece que me gusta más cada día y estoy propenso a comenzar a estudiar una Balada. No lo sé. Cuando estudiaba, escapé de poner alguna de las cuatro, así que no me vendría mal; la única ventaja de los pianistas que no vivimos del concertismo es que si ponemos o no Baladas de Chopin, el mundo no se cae ni se construye, sólo se transforma :-)
No podía faltar la referencia a la primera Balada de Chopin, en un concierto televisivo en 1968, en el Carnegie Hall, sobre un Steinway. Interpreta, ¿quién más en el sonoblog? Vladimir Horowitz:
Porgy & Bess es una ópera que me resulta soporífera. Me parece que el genio de los hermanos Ira y George Gershwin como cancionistas es indiscutible, y su obra representa un fenómeno de popularización en una época anterior a los formatos de distribución mediática de los que ya estamos hartos. Es verdad que otros la disfrutan mucho, pero a mi me cuesta un poco entender el significado de ponerle otros zapatos al género operístico; un corpus de canciones que sólo algunos públicos supieron apreciar.
Quizás como coincidencia, conozco pocas menciones de esta obra en la literatura; mi favorita sin duda, es cuando Julio Cortázar dice en el segundo capítulo de (tres postraciones y una reverencia) Rayuela:
¿Conocían Uds. a Scott Ross? Seguro sí.
Su discografía fue numerosa y yo, no sabía de sus interpretaciones. Su articulación es tan sencilla que además de ser convincente es encantadora. ¿A Uds. qué les parece? Aquí la Sonata K209 de Scarlatti:
Por eso adoro el blog de Pliable.
in-sonora, la muestra de arte sonoro e interactivo en la palma, ha abierto un canal para publicación de los trabajos en youtube.com. Sin duda un bonito logro de difusión, aunque no estoy de acuerdo con que se publiquen sólo bajo las poco congruentes condiciones de uso y distribución de YouTube, expresadas en su documento Terms of Use:
Así sucedió en algún momento alrededor de 1967 y 1969 cuando Werner Herzog decidió incluir en la música de una de sus obras maestras, la película Fata Morgana, pistas del melancólico músico y poeta canadiense Leonard Cohen que en ese entonces ostentaba un solo album: The music of Leonard Cohen.
Fata Morgana es una disertación sensorial e hipnótica con imágenes del desierto, textos del Popol Vuh y la horizontalidad de la narrativa imposible de Herzog. Después de recitaciones en-off sobre caos y destrucción, la banda sonora da paso a mitad de la película a Suzanne, canción que nunca dejaré de asociar a la película y que ahora tengo el gusto de compartir con Uds. queridísimos lectores. Estoy muy contento de finalmente averiguar después de tantos años, quién era el autor de esa música... tan sencilla como hipnótica.
Leonard Cohen – Suzanne
De ese mismo disco, en Fata Morgana se escucha más adelante So Long, Marianne...
Leonard Cohen – So Long, Marianne
NOTA: las versiones inocentes y naive de Cohen en 1967 que debieron encantar a Herzog, no son las que aparecen aquí vía LAST.FM.
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